La película elegida es Hold The Dark (2018) de Jeremy Saulnier
Es una película oscura, lo es en un sentido geográfico ya que la historia transcurre en una gélida Alaska donde el día dura muy pocas horas, en un pueblo ficticio llamado Keelut (que según los locales podría estar ubicado en Nebesna o Anaktuvuk Pass), pero más oscura es por la historia que quiere contar. También es salvaje y se puede hacer la misma comparación, lo es tanto por lo hostil del territorio como por los personajes.
No siempre en cine una historia oscura tiene que contarse en un lugar oscuro, hay dos ejemplos de excelentes películas de terror que transcurren a plena luz del día, ¿Quién puede matar a un niño? (1976) de Narciso Ibáñez Serrador y Midsommar (2019) de Ari Aster. En cualquier caso, Hold the dark no es una película de terror, sino una de eso oscuro que puede haber en uno, que no es raro que sea proyectado al exterior, y que por haberlo cancelado retornará desde afuera como dice Medora Sloane (Riley Keough) «¿Tiene alguna idea de lo que hay más allá de esas ventanas? ¿Cuán oscuro se vuelve? ¿Cómo te invade?». Nos muestra que lo exterior y lo interior no están más que en continuidad. Toda esa oscuridad es presentada desde la mirada ingenua y bondadosa de Russel Core (Jeffrey Wright), el forastero que no puede creer lo que está pasando, es una muy buena idea acercarnos a Keelut a través de él, nos da la distancia necesaria para espantarnos, pero también para fascinarnos con lo que ocurre en ese pueblo abandonado. Seremos testigos como él, a veces es el único lugar en el que se puede estar frente a ciertos sujetos.
Las imágenes aéreas de Keelut no dejan ver más de diez casas, si es que algunas llegan a serlo, muestran cierto desorden y desidia en un pueblo que, viendo el montaje del trayecto que hace Core desde el aeropuerto hasta allí, concluimos que está muy lejos de todo, un pueblo en los márgenes, si no caído de ellos.

Y esa es la historia que quiere contar la película, una en donde hay un pueblo fuera de la ley, «la ley no llega hasta aquí», una en donde suceden las más terribles cosas. Podría ser la última sociedad pretotémica donde se presenta el incesto y el parricidio se insinúa, se sabe que eso también sucede en las mejores familias, pero la película nos lleva a los márgenes de los márgenes para sumergirnos en la lógica de un padre de la horda que la policía sólo puede ver de lejos, o peor. Quizás sociedad es mucho, hay unas pocas personas que se manejan de ese modo, pero hay algo en ese lugar que lo promueve, algo oscuro de vivir por fuera de todo. En un momento Medora dice lo extraño que le parecieron las fotos de revistas de verano, de trajes de baño y arena, lo incompresible de ese calor para ella y Cheeon desconoce a San Diego, otra ciudad siempre soleada. Desconocimiento radical, no conocen al sol, sólo la oscuridad. Esa oposición, como cualquier otra, es necesaria para crear diferencia, si no la hay se pierden los límites.
En antropología es entendido el nacimiento de la religión y la cultura en el totemismo, la primera forma de organización social de ese tipo. En la religión totémica un animal representa al grupo, lo nombra y ordena sus reglas, en las que Freud destaca las más importantes, la prohibición de matarlo, es el representante del padre y la prohibición de la endogamia. Prohibición del incesto y del parricidio que son las dos transgresiones de Edipo en la tragedia de Sófocles. Antes del totemismo, Darwin hipotetiza que los grupos se ordenan en hordas en donde un padre terrible dominaba a todo el grupo por la fuerza y tenía acceso a todas las mujeres. El pasaje de estas hordas a la cultura es conocido como el mito de la horda que Freud desarrolla en Tótem y tabú, en donde los hermanos se juntan para matar al padre y a la vez ninguno vuelve a ocupar ese rol que queda vacío como lugar simbólico y por conciencia de culpa el padre es elevado al ideal y llorado cuando ya no está, si esto suena muy similar al origen de ciertas religiones es porque lo es. El totemismo como primera religión pone al animal en el lugar del tótem, donde este es sagrado y a la vez ritualmente se lo asesina con la participación de todo el grupo en el banquete totémico como dice Robertson Smith. En la película el tótem es el lobo, pero a diferencia del banquete en donde todos se vuelven lobos, se identifican y realizan el sacrificio y lo excesos de la fiesta ritual, allí la situación es la del animismo, ser tomados por el espíritu lobo, la máscara lo representa en la película, y con esa coartada se vuelven ellos animales salvajes.
En base a eso podemos ver por qué esta película muestra lo oscuro pretótemico, no hay prohibición del incesto ni del asesinato, hay animismo y no funciona el orden simbólico. Como si eso fuera poco se agrega otro mito tranqui para complementar, el de Medea, que, por si no quedaba claro, en la película se llama Medora.
Comienza la película con un niño jugando con un soldadito, corte a un lobo lo observa, corte a el niño desaparece, fin de la secuencia. Luego, Core lee una carta de Medora pidiéndole que cace al lobo que mató a su hijo, que eso ya sucedió dos veces antes en el pueblo. Él escribió el libro «Un año con ellos», los conoce bien y tuvo que cazar a uno por fuerza mayor. Le resulta extraño, los lobos no hacen eso más que excepcionalmente, pero ahí pasó tres veces. El marido de Medora está en la guerra y todavía no sabe qué paso. Sobre él dice «no lo conocí en ningún lugar, lo conozco de toda la vida, no tengo recuerdo en donde él no esté y me dejó acá, sola, con un niño enfermo». Insinuando, nunca se dice explícitamente, que son hermanos, esa idea se va armando de a poco en la trama, se muestra una foto de ellos niños cuando él va a buscar las armas a la casa, luego cuando el cazador indio le dice que parece nórdico como ella, que tienen el mismo pelo y ojos. Pero ese no sería mayor problema, sino que la dejó sola. Él le había dicho que nunca la dejaría, ella no entiende, así como no entiende qué es el calor, igual de extraño es que alguien diga algo y no cumpla, la literalidad con que lo toma es la que desencadena su venganza, dice sobre eso «no pueden tener tan poco valor las palabras». Lo que la convertiría en una buena estoica si el castigo fuera moral y no real, si la palabra como promesa permitiera la excepción. La guerra puede ser una excepción, para ella ni siquiera es real.
Medora mata a su hijo, llama a Core para que lo encuentre –quizás lo llama para que la cace a ella, la loba que por «salvajismo» lo asesinó– y huye. Medea se venga de Jason porque la traiciona y se va a casar con otra mujer, después de todo lo que ella abandonó por él. Medora se venga de Vernon (Alexander Skarsgård) porque la deja sola, porque no cumple su palabra. Aun dando máximo valor a la palabra, la película no muestra la venganza como un rapto de ira por la traición, como si le sucede a Medea. Vemos a Medora cuando se baña interceptada por voces, «¿está arriba? ¿está abajo? maldito demonio, maldito asesino, es lo que son». La Medea de Séneca dice «saevit infelix amor», Quignard traduce «un amor desdichado causa estragos». Medora no habla de amor, sino de oscuridad y soledad.

Estamos del otro lado del mundo, desierto, sol calcinante, hombres en llamas. Vernon asesina con gusto y salvajemente a sus supuestos enemigos, su compañero le dice que es un «fucking meat eater», un carnívoro, un asesino, lo mismo podría haberle dicho sos el «fucking Urvater». Después lo vemos matar a un soldado de su propio bando, un hermano, parecería que está haciendo justicia porque éste está violando a una mujer local. No es justicia, lo vamos a ver matar a todos de aquí en más sin hacer ninguna distinción, no hay el bien o el mal, sólo el capricho de Vernon. Y no hay bien o mal porque esa diferencia surge sólo si hay función de ley, lo que implica un corte que no está, pasa de matar al enemigo a matar al amigo. La función simbólica de la moral es la que polariza, no sin deseo y culpa, cosas que le son desconocidas.
Nos enteramos en un flashback, mientras le enseña a cazar a su hijo, que ya mató antes. El niño dice que su madre le contó, Vernon lo hizo para proteger lo que ama y necesita. La insinuación otra vez nos lleva a completar, mató a su padre, que seguramente se oponía a la relación incestuosa de los hermanos. El cazador indio nos lo indica, Vernon estuvo allí de niño con su padre, quería aceite de lobo, había algo «unnatural» en el niño. La anciana lo refuerza «ve a la tumba de tu padre y pregúntale. Llevale tu ira a los dioses, a los lobos, a ti mismo». Mata a su padre, pero a diferencia del crimen de los hermanos, que se unen para hacerlo y en ese acto se prohíbe su repetición, lo hace para ocupar su lugar, no hay padre simbólico, se repite la historia salvaje.
También a diferencia de Jason, Vernon vuelve con Medora. Lo que supone una búsqueda de venganza termina en un reencuentro. Allí Core es testigo nuevamente de la realidad del mundo en el que entró sin saberlo, de eso que está mal en el cielo. Al final, lo vemos a recuperar su lugar de padre, que había perdido hace mucho tiempo.